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viernes, 21 de noviembre de 2025

La curva del tren rápido 🚂

Leo tenía un tren rojo brillante y una caja llena de piezas que nunca compartía. Su amiga Sofía le pidió una curva para completar su circuito, pero él se negó. Poco después, el tren de Leo descarriló y cayó en un agujero. Solo la vara de Sofía podía rescatarlo.

Ella, a pesar de haber sido rechazada, le ayudó sin rencores. Entonces Leo comprendió que la perfección no sirve si se vive en soledad, y que compartir multiplica la felicidad. Desde ese día, su caja de juguetes estuvo siempre abierta, lista para prestar y para jugar juntos.

Reflexión editorial

El cuento nos recuerda que compartir y acompañar es más valioso que poseer en solitario. En la vida profesional ocurre lo mismo: abrir nuestros recursos, escuchar y colaborar nos permite transformar escenas en claridad.



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